La desolación en esos momentos no tiene palabras, tanto trabajo tirado por la borda (nunca mejor dicho). En esos momentos piensas muchas cosas, mandarlo todo al carajo, empezar de nuevo, remendar lo roto, hacer otro diseño de canoa...
Siempre ha sido una premisa para mí No Rendirse, no al menos a las primeras de cambio. Tras reflexionar, ya en frío, los pro y contras de las opciones; me decidí por reparar. Los daños no eran graves e incluso puede que consiga que sean invisibles una vez terminada.
Redoblando el grosor de la borda en los puntos de rotura y con la tensión de unos sargentos conseguí que todo volviera a su ser. Tuve buen cuidado de que la curva se mantuviese dentro de las formas del plano. Para ello tomé la referencia de la distancia de la flecha en la sección de arco en el lado opuesto intacto y mediante pruebas dí con la longitud y grosor del refuerzo necesario para que la borda rota se combe de manera simétrica a su opuesta. Resina epoxi y listo.
La rotura del panel se reparó con costuras de fibra de vidrio por ambas caras y resina epoxi.
Tras 24 horas y retirados los sargentos todo parece ir bien. Volvemos a la casilla anterior.
Sigo necesitando voltear la canoa, pero esta vez no me pilla el toro. Le haré un bastidor externo que me asegure su rigidez longitudinal durante el giro y su apoyo posterior para encintar con epoxi la parte exterior del que será el pantoque.
Traspasada esa fase, solo me queda volverla a su posición inicial, liberarla de su bastidor y comenzar con el plegado.
Esa es la verdadera fase crítica que determinará el éxito o fracaso del proyecto. Estoy advertido por otros constructores del diseño de Flo.Mo, incluso él mismo, de que mi material no es el más indicado y que debo tomar todas las precauciones posibles en ese momento, mojar, aplicar calor, tensión moderada y extendida en el tiempo, introducir calzos y grosores que dominen la madera en donde no quiera ir a su sitio, etc.
Ya os avisaré cuando llegue la hora de la Verdad.