Javier Barón
Veterano
El jabeque era un barco de aspecto inconfundible, con marcadas características mediterráneas: una arboladura de tres mástiles de vela latina, con espolón y una popa redonda o plana, remontada con dos aletas muy salientes que sostenían un enjaretado, prolongando así la eslora aparente de la embarcación. Llevaba normalmente tres palos tiples: trinquete, mayor y mesana. Muchos jabeques también poseían pequeñas aberturas en la parte inferior de las amuras, a través de las cuales, en caso necesario, se podían armar remos. Por sus características, los jabeques rara vez eran usados fuera del Mediterráneo; pero es sabido, por ejemplo, que en 1700 los piratas argelinos hicieron con sus jabeques varias incursiones en el Atlántico llegando hasta las costas inglesas: una vez, aprovechando la niebla, se atrevieron a penetrar hasta el estuario del Támesis; y también es conocido que los españoles utilizaron jabeques para luchar contra los piratas del Caribe. El uso de embarcaciones típicamente mediterráneas en los océanos, es un capítulo de la historia naval muy poco explorado: es poco conocido, por ejemplo, que la Marina Real española mantuvo durante mucho tiempo en el Caribe un equipo de galeras empleándolas contra piratas, corsarios y contrabandistas y que un pequeño destacamento de galeras operó, por un corto período, en la costa peruana del Pacífico.
El origen del jabeque es ciertamente árabe. Las fuentes árabes hablan de un barco llamado "shabak" ya en el siglo X; de particular interés resulta el hecho de que en la lengua árabe también aparezca el término "she-beke" para designar un tipo de red. Tenemos aquí una clara relación con nuestro idioma, en el que al lado de "jabeque" aparece "jábega”, nombre de un arte de pesca que da además nombre a la embarcación utilizada para calarla. Por lo tanto, es lógico suponer que se trataba originalmente de un barco árabe de pesca, posiblemente utilizado para faenar con ese tipo de arte.
Los primeros testimonios de la presencia de jabeques en las marinas occidentales se remontan al siglo XIV, a finales del cual aparece citado en un documento siciliano y, algo más tarde, en una crónica portuguesa
Sin embargo, el jabeque no se extendió mucho; los testimonios de su existencia son ocasionales y tenemos la impresión de que era un barco raramente usado, primero en Sicilia y Calabria, y luego en España y Portugal. Los tiempos dorados de los jabeques en las marinas europeas comenzaron en 1700. La suerte de este tipo de barco se debe atribuir a la adopción por parte de la Armada Española del jabeque para combatir la piratería. Esto tiene una explicación: en las primeras décadas del siglo XVIII, las marinas occidentales fueron gradualmente abandonando el uso de galeras y de otras naves sutiles (medias galeras, fustes y similares) debido a su demostrada ineficacia contra los robustos barcos de aparejo cuadrado, poderosamente artillados. Sin embargo, la galera y los tipos similares eran las únicas unidades capaces de contrarrestar a los ágiles barcos de los piratas norteafricanos, por lo que se decidió luchar contra ellos con sus propias armas. Ellos usaban principalmente jabeques, y el gobierno español decidió comenzar su construcción a lo grande unos años antes de mediados del siglo XVIII. Cabe destacar que los astilleros comerciales de Cataluña y las Islas Baleares poseían una amplia experiencia en la construcción de jabeques, ámbito en el que siguieron siendo maestros durante mucho tiempo.
Entre 1750 y 1779 la marina real española construyó unas cuarenta unidades. Demostraron ser muy eficaces contra los piratas, tanto que la marina francesa comenzó a construirlos también, comenzando en 1750 con cuatro unidades, cuya construcción fue confiada a un carpintero de ribera mallorquín.
Los jabeques de guerra causaron una buena impresión como veleros, y los astilleros mercantes comenzaron a construir jabeques de carga en la segunda mitad del siglo XVIII.
La época dorada de los jabeques duró poco, hasta 1830 - 1840, y pronto comenzó su rápido y generalizado abandono por parte de los armadores. Esto debe relacionarse con la situación general del Mediterráneo donde, con la ocupación francesa de Argelia, la piratería magrebí finalmente había sido controlada. Otro factor fue probablemente el coste: este barco, hermoso, rápido y capaz de mantener ciñendo al viento más que todos los demás, requería sin embargo una tripulación numerosa y experimentada para maniobrar las tres grandes entenas latinas.
Las primeras décadas del siglo XIX vieron, entre otras cosas, la introducción de la goleta, rápida e igualmente adecuada para ceñir al viento, pero menos costosa en términos de operación. La aparición de tipos de velamen mixto, con velas cuadras y latinas en los cascos de los jabeques es atribuible a factores de costo y también al hecho de que las tripulaciones capaces de maniobrar grandes entenas latinas comenzaban a ser escasas en todas partes.
Aunque el modelo que presento está principalmente basado, con alguna modificación, en del “sciabecco” del libro “Vele italiane de la costa occidentale”, de Sergio Bellabarba y Edoardo Guerreri, me he tomado la libertad de convertirlo en una embarcación de nuestro país, poniéndole el pabellón de la marina mercante española vigente desde1785 hasta 1927.
Características del modelo:
· Eslora: 110 mm
· Longitud total: 185 mm
· Manga: 26 mm
· Escala: 1:170







El origen del jabeque es ciertamente árabe. Las fuentes árabes hablan de un barco llamado "shabak" ya en el siglo X; de particular interés resulta el hecho de que en la lengua árabe también aparezca el término "she-beke" para designar un tipo de red. Tenemos aquí una clara relación con nuestro idioma, en el que al lado de "jabeque" aparece "jábega”, nombre de un arte de pesca que da además nombre a la embarcación utilizada para calarla. Por lo tanto, es lógico suponer que se trataba originalmente de un barco árabe de pesca, posiblemente utilizado para faenar con ese tipo de arte.
Los primeros testimonios de la presencia de jabeques en las marinas occidentales se remontan al siglo XIV, a finales del cual aparece citado en un documento siciliano y, algo más tarde, en una crónica portuguesa
Sin embargo, el jabeque no se extendió mucho; los testimonios de su existencia son ocasionales y tenemos la impresión de que era un barco raramente usado, primero en Sicilia y Calabria, y luego en España y Portugal. Los tiempos dorados de los jabeques en las marinas europeas comenzaron en 1700. La suerte de este tipo de barco se debe atribuir a la adopción por parte de la Armada Española del jabeque para combatir la piratería. Esto tiene una explicación: en las primeras décadas del siglo XVIII, las marinas occidentales fueron gradualmente abandonando el uso de galeras y de otras naves sutiles (medias galeras, fustes y similares) debido a su demostrada ineficacia contra los robustos barcos de aparejo cuadrado, poderosamente artillados. Sin embargo, la galera y los tipos similares eran las únicas unidades capaces de contrarrestar a los ágiles barcos de los piratas norteafricanos, por lo que se decidió luchar contra ellos con sus propias armas. Ellos usaban principalmente jabeques, y el gobierno español decidió comenzar su construcción a lo grande unos años antes de mediados del siglo XVIII. Cabe destacar que los astilleros comerciales de Cataluña y las Islas Baleares poseían una amplia experiencia en la construcción de jabeques, ámbito en el que siguieron siendo maestros durante mucho tiempo.
Entre 1750 y 1779 la marina real española construyó unas cuarenta unidades. Demostraron ser muy eficaces contra los piratas, tanto que la marina francesa comenzó a construirlos también, comenzando en 1750 con cuatro unidades, cuya construcción fue confiada a un carpintero de ribera mallorquín.
Los jabeques de guerra causaron una buena impresión como veleros, y los astilleros mercantes comenzaron a construir jabeques de carga en la segunda mitad del siglo XVIII.
La época dorada de los jabeques duró poco, hasta 1830 - 1840, y pronto comenzó su rápido y generalizado abandono por parte de los armadores. Esto debe relacionarse con la situación general del Mediterráneo donde, con la ocupación francesa de Argelia, la piratería magrebí finalmente había sido controlada. Otro factor fue probablemente el coste: este barco, hermoso, rápido y capaz de mantener ciñendo al viento más que todos los demás, requería sin embargo una tripulación numerosa y experimentada para maniobrar las tres grandes entenas latinas.
Las primeras décadas del siglo XIX vieron, entre otras cosas, la introducción de la goleta, rápida e igualmente adecuada para ceñir al viento, pero menos costosa en términos de operación. La aparición de tipos de velamen mixto, con velas cuadras y latinas en los cascos de los jabeques es atribuible a factores de costo y también al hecho de que las tripulaciones capaces de maniobrar grandes entenas latinas comenzaban a ser escasas en todas partes.
Aunque el modelo que presento está principalmente basado, con alguna modificación, en del “sciabecco” del libro “Vele italiane de la costa occidentale”, de Sergio Bellabarba y Edoardo Guerreri, me he tomado la libertad de convertirlo en una embarcación de nuestro país, poniéndole el pabellón de la marina mercante española vigente desde1785 hasta 1927.
Características del modelo:
· Eslora: 110 mm
· Longitud total: 185 mm
· Manga: 26 mm
· Escala: 1:170






