El misterio que posee un barco de estas características, como muchas veces hemos comentado, reside en sus formas, hermosas y carismáticas, con proas llenas y popas afinadas, pero en general, un casco de arsenal provoca una curiosa sensación cuando lo observamos desde su cubierta, pues parece que al mirar hacia el interior, éste es mucho más profundo de lo que en realidad es.
Las fotografías que tenéis aqui muestran la proa con su arquitectura en madera de caja de fruta, reproduciendo baos y esloras de la escotilla del castillo de proa, donde asoma la columna de driza con sus ojos, tallada en su sobrero. Delante de ésta se encuentra el paso del trinquete, y al proa del todo, los rebajes para el paso del bauprés.
Las dos restantes, a riesgo de repetirme, son dos imagenes del casco en rosca desde la amura de estribor, donde se aprecia al fondo la colocación de algunos baos del alcázar y la toldilla. La última es que tenía capricho por ponerla, porque el juego de luces y sombras me pareció interesante y la quería compartir.
Venga, un saludo, armadores.
Fernando (Capitán Vernon).