Correcto, Maquinilla, es una técnica de las más difundidas en modelismo, y ciertamente, sería un modo de hacerlo más o menos. El problema es que, en la práctica, hay muchas cosas que influyen en esa técnica, siempre dejando de lado que construyas en arsenal y quieras imitar perfectamente un casco real, lo cual es de maestros.
Como decía, hemos de tener en cuenta la clase de barco en el cual influye el coeficiente de arrufo, y la escala a la que debes cortar las tracas, la longitud de esas tracas también te influirá en el ensanchamiento progresivo de la traca hacia los extremos, sin contar con que esa anchura te obligará a formar atunes o escarpes para nivelar las líneas de forrado, todo contando con que el esqueleto ha sido colocado de una manera óptima, ya que casi siempre hay algún pequeño detalle, que aunque sea ínfimo, hace que algo se tuerza.
Yo siempre veo un poco más de misterio en las aparaduras, porque son unas piezas que además de decidir el nivel de error del primer tercio del forro, en los extremos forman dos vueltas decisivas, desde la posición plana -en los cascos más panzudos-, hasta la posición totalmente vertical, y esto aconseja ir con mucho tacto. En estos puntos los atunes son bastante decisivos si la tabla del codaste es pronunciada, como ocurre en algunos navíos del siglo XVII con un gran afinamiento de popa bajo la bovedilla.
Un saludo, amigos.
Fernando (Capitán Vernon).