Yo creo que la razón por la cual no se dibujaban planos de los barcos estriba en que la carpintería de ribera no era más que una actividad artesanal más, como la carpintería de muebles, la alfarería, la fabricación de textiles, el tallado de la piedra, etc.
Hasta finales del XVI o principios del XVII estas actividades artesanales no eran estudiadas ni enseñadas mediante documentos escritos, incluidos los planos. Entre otras cosas porque quienes las practicaban solían ser analfabetos y quienes sabían leer y escribir no las practicaban.
Esto se ve claramente porque todos los documentos que se conservan del siglo XVI relativos a la construcción naval son contratos y actas notariales relativos al asiento de construcción o a la venta de barcos. Gracias a estos documentos sabemos las medidas y características que debían de tener los buques encargados por el armador al constructor, pero en ningún caso se ha encontrado que fuesen acompañados de planos, ni siquiera de pequeños croqueis o dibujos simplificados, porque se entendía que debían ser realizados según las reglas del buen arte.
En cambio, sí sabemos que los carpinterios de ribera tenían, y guardaban celosamente, plantillas de distintas piezas de los buques que construían. Esto lo siguen parcticando los actuales carpinteros de ribera que mantienen las tradiciones: utilizan plantillas y ningún plano.
Y conozco casos en que habiéndoseles entregado, como es preceptivo hoy en día, los planos firmados por in ingeniero naval, ni los han abierto sino que han cosntruído como siempre lo hacían, cons sus plantillas.
Hasta finales del XVI o principios del XVII estas actividades artesanales no eran estudiadas ni enseñadas mediante documentos escritos, incluidos los planos. Entre otras cosas porque quienes las practicaban solían ser analfabetos y quienes sabían leer y escribir no las practicaban.
Esto se ve claramente porque todos los documentos que se conservan del siglo XVI relativos a la construcción naval son contratos y actas notariales relativos al asiento de construcción o a la venta de barcos. Gracias a estos documentos sabemos las medidas y características que debían de tener los buques encargados por el armador al constructor, pero en ningún caso se ha encontrado que fuesen acompañados de planos, ni siquiera de pequeños croqueis o dibujos simplificados, porque se entendía que debían ser realizados según las reglas del buen arte.
En cambio, sí sabemos que los carpinterios de ribera tenían, y guardaban celosamente, plantillas de distintas piezas de los buques que construían. Esto lo siguen parcticando los actuales carpinteros de ribera que mantienen las tradiciones: utilizan plantillas y ningún plano.
Y conozco casos en que habiéndoseles entregado, como es preceptivo hoy en día, los planos firmados por in ingeniero naval, ni los han abierto sino que han cosntruído como siempre lo hacían, cons sus plantillas.