Respecto al modelado del león, me resulta difícil explicar el proceso, porque una vez que coges práctica es algo intuitivo, pero trataré de detallarlo:
Partiendo de un trozo de masilla de un tamaño aproximado al que queremos obtener, comenzamos por amasarlo para calentarlo y que se haga más blando y menos quebradizo. Si se trata de un trozo grande, es bastante duro al principio, es más fácil trocearlo y amasar los distintos trozos por separado. Cuando todos estén blandos, se unen y ya se puede amasar el conjunto fácilmente.Una vez que tengamos un solo trozo homogéneo, ya podemos comenzar el modelado.
A mi me gusta reservar un trozo de esa porción amasada para, más adelante, si necesito añadir material en determinadas zonas, no tener que volver a amasar, aunque si son trozos pequeños se amasa rápido.
Bueno, se empieza por esbozar la forma general de aquello que queremos modelar. En el caso del león, yo hice algo parecido a un huevo, y luego lo pegué presionando sobre la mesa, quedando plana la superficie de contacto con la mesa, y bien adherida. Esto nos permitirá modelar sin tener que sujetar la pieza y sin miedo a que se deforme por el lado contrario cuando presionamos. Una vez que está ese medio huevo pegado a la mesa, yo suelo trazar una lineas de volumen importante, en este caso dos ángulos rectos, como dos "L" invertidas y paralelas entre sí, que serán, cada una, uno de los lados de la nariz y las "cejas". A partir de ahí voy produciendo una depresión en donde irán los ojos. Desde donde iría el lacrimal, hago unos surcos en diagonal, que bordean las mejillas y que en el caso de una cara humana irían hasta las comisuras, en el caso del león bordean el hocico. Tras esto ya se le puede empezar a dar forma al mentón, boca, nariz, pómulos, frente y ojos. Se añade material allí donde falte y se quita donde sobre. Aquí ya interviene esa intuición que digo que se facilita con la práctica.
Cuando ya se tienen los volúmenes más o menos correctos se comienza a detallar, a dibujar las expresiones, las texturas... etc. Voy a tratar de fotografiar el proceso en próximas figuras, pero ya veréis cuando comencéis a modelar que se obtiene una forma más o menos burda y se va refinando poco a poco a base de muchas correcciones que son difíciles de explicar o de fotografiar, pero que en definitiva consisten en empujar el material de unos sitios a otros, presionar, arañar, cortar algún trozo, y añadir algún otro.
Quiero apuntar que facilita mucho el trabajo tener varias fotos o dibujos de la pieza que se quiere copiar, si es posible desde diferentes ángulos. A mí particularmente, ante de modelar, me gusta dibujar bocetos con lápiz o carbón, porque me ayuda a transformar las fotos en volúmenes delimitados por líneas, que en definitiva serán las principales formas que se modelarán posteriormente. Cuando comienzo a detallar y a hacer textura es cuando recurro a las fotos.
Por hoy termino mostrando otra cabeza de león, ésta más pequeña. Yo cuando quiero hacer una figura, si la hago varias veces suelo conseguir mejores resultados con la repetición, y si además es muy pequeña, suelo empezar haciéndola más grande, tal vez sin esmerarme mucho en el detalle, porque sé que no es la definitiva, luego voy repitiéndola, cada vez más pequeña, hasta conseguir el tamaño deseado. Así, cuando hago la definitiva, hago la figura casi de memoria, y por pequeña que sea soy capaz de reproducir los detalles que he hecho antes a mayor escala, y que, de haber tratado de hacer directamente a ese tamaño, no habría conseguido.
Esta segunda cabeza tiene unos 2cm de diámetro, casi un tercio del tamaño de la anterior... No es perfecta, ni mucho menos... La anterior se parecía al león de "El Mago de Oz", y esta tiene un poco de cara de mandril, pero bueno, es la segunda que hago. Ya digo que el secreto de esto, como en todo, está en la práctica, y en no tener miedo a deshacer y a empezar de nuevo una y otra vez.