Como ilustración de lo anterior, aquí va lo que decía Espinosa en su famoso examen de un artillero de fines de 1596.
LAS PREGUNTAS QUE HIZO ANDRÉS DE ESPINOSA, ARTILLERO MAYOR POR SU MAGESTAD, A UN DISCÍPULO SUYO PARA DESAMINALLE, SON LAS SIGUIENTES.
P.— ¿Cuál es la mejor pieza de artillería, de bronce o de hierro colado?
R.— Mejor mucho es la de bronce, no tan solamente por valer más el metal, como es más segura para tirar, especialmente si está el metal vaciado con liga necesaria.
P.— ¿Por qué revienta una pieza de artillería?
R.— Revienta por muchas cosas: por llevar carga demasiada y por no llegar la bala al taco, y por ir el navío amurado y ir la boca de la pieza debajo del agua, y por no quitarle la escofia con que está tapada la boca, y por haber echado alguna tierra ó clavos dentro de la pieza.
Está claro que Espinosa consideraba más seguras las piezas de bronce que las de hierro colado y, curiosamente, todas las causas de reventón que cita Espinosa son errores del artillero. Especialmente llamativo es que las bocas de los cañones podían llegar a sumergirse en el agua cuando el barco iba amurado.
LAS PREGUNTAS QUE HIZO ANDRÉS DE ESPINOSA, ARTILLERO MAYOR POR SU MAGESTAD, A UN DISCÍPULO SUYO PARA DESAMINALLE, SON LAS SIGUIENTES.
P.— ¿Cuál es la mejor pieza de artillería, de bronce o de hierro colado?
R.— Mejor mucho es la de bronce, no tan solamente por valer más el metal, como es más segura para tirar, especialmente si está el metal vaciado con liga necesaria.
P.— ¿Por qué revienta una pieza de artillería?
R.— Revienta por muchas cosas: por llevar carga demasiada y por no llegar la bala al taco, y por ir el navío amurado y ir la boca de la pieza debajo del agua, y por no quitarle la escofia con que está tapada la boca, y por haber echado alguna tierra ó clavos dentro de la pieza.
Está claro que Espinosa consideraba más seguras las piezas de bronce que las de hierro colado y, curiosamente, todas las causas de reventón que cita Espinosa son errores del artillero. Especialmente llamativo es que las bocas de los cañones podían llegar a sumergirse en el agua cuando el barco iba amurado.