Me da la impresión de que la mejor fuente de información estará en las memorias de excavación arqueológica de los pecios que se han investigado, aunque puede haber diferencias de unos a otros barcos.
Entre la documentación escrita lo más probable es que solamente se regulasen los gruesos y anchos a utilizar en los forros, no la longitud de las tablas que dependía en gran medida de la madera disponible.
En el caso del S. Trinidad esto es más acentuado porque se utilizaron maderas cubanas cuyos troncos podían ser muy diferentes de los troncos de roble disponibles en la Península.
Sin embargo, tenemos una pista indirecta de las dimensiones transversales de las tablas más usuales.
Me refiero a la definición de "Codo del Rey de Tabla" que era una unidad para cubicar tablas consistente en la longitud de un codo del rey o codo de ribera (57,5 cm) tomada en una tabla de 16 pulgadas de ribera de ancho (38,2 cm) y 3 pulgadas de ribera de grueso (7,2 cm). A este grueso le llaman de 8 en codo.
No sé qué valor puede tener esta definición que aunque era usual a principios del siglo XVIII debía de ser más antigua. Personalmente me da la impresión de que los navíos del XVIII deberían tener más gruesas las tracas de la obra viva.
Lo digo porque la ordenanza de 1618 ya establecía que los buques de 17 codos de manga arriba debían de llevar un forro de tablas de 5 en codo, o sea que debía de estar alrededor de 11 cm de grueso.
Aizpurúa en su obra Observaciones que se practican para la delineación de navíos en las costas de Cantabria (hacia 1730) describe un bajel de guerra de 80 cañones y en lo que se refiere a la tabla del costado, desde la quilla hasta la primera cinta, dice que debe de tener tanto grueso como la cuarta parte de la quilla, que viene a ser 5 pulgadas (12 cm). El ancho debería de ser según él como mínimo dos veces y media el grueso de la tabla, es decir 12,5 pulgadas (30 cm).
Las pulgada se entiende que son de ribera.
En cuanto a la longitud de las tablas del forro creo que solamente se pueden decir dos cosas: Que sería lo más larga posible para evitar empalmes y que estaría limitada por las características de los troncos disponibles.
Nota: La definición del codo real de tabla está tomada de la obra de P.B Villarreal de Bérriz Máquinas hidráulicas (1736)