Llaut Mallorquin
Leyenda
Estas reflexiones son cosa mía, basadas en lo que se puede ver en páginas de ventas de artículos de segunda mano.
Si nos damos una vuelta por ellas, sobre todo en lo referente al modelismo naval, vemos que hay una gran abundancia de anuncios, que "liquidan" modelos de barcos, perfectamente acabados, a precios ridículos.
Hay mucha morralla entre estos artículos en venta, sobre todo de ese tipo de barcos que se vendían en tiendas donde convivían con gitanas y espadas toledanas.
Hay quien dice, que esos barcos, con leves reminiscencias de los reales, se elaboraban por presos convictos.
Se reconocen a simple vista, hay un denominador común en todos ellos, las vigotas con un hilo pasado sólo por un ojo, los flechastes espaciados adecuadamente sólo para piernas de gigantes, los ojos de buey (cuando existen) colocados como en en Nautilus de Nemo, por debajo de la línea de flotación, e incluso ¡los cañones! disparando al fondo del mar, los palos de sección constante, las velas invariablemente decoradas con la cruz de Santiago y sobre todo, un casco macizo adelgazado en proa y popa.
Igualmente se nombran con chapas de latón que denominan "fragata" a una goleta e incluso a un "velachero".
Pero hay algo más triste y que ahora se ve mucho.
Son esos modelos que alguien (suelen ser los abuelos de los treintañeros actuales) hizo con todo cuidado y esmero, confiando en que el trabajo que durante muchas horas de su jubilación les tuvo entretenidos, se convirtiera en un legado (valioso) para sus futuros descendientes.
Pues al parecer, eso no se valora y se ponen a la venta a precios siempre por debajo de los 200€, seguramente con el fin de "despejar la casa".
El vendedor/a es mayoritariamente de género femenino, no se sabe si por ignorancia del trabajo que lleva hacer una maqueta naval de calidad, o como digo, por considerarlo como un "trasto" inútil, en beneficio de cuadros horribles que cuelgan sin "molestar", (salvo a la vista de algunos) ni ocupar espacio.
Yo mismo, ademas de entretenerme en mis ratos de ocio, cuando hago una maqueta, albergo la esperanza de que cuando ya no exista, alguien me recuerde por medio de la contemplación de alguna de mis maquetas.
Tengo indicios de familiares (jóvenes) que si los tienen expuestos con orgullo en sus casas, pero albergo serias dudas de que otros más cercanos hagan lo mismo, con los que les tengo reservados.
También pinto cuadros, que no son rechazados generalmente como obsequio, más bien al revés, salvo en el caso de una mujer (no cito el parentesco por vergüenza ajena) que rechazó un regalo pictórico mío (sin haberlo visto) con el argumento de que "ya no tenía sitio" para ponerlo.
Supongo que esos modelos regalados con todo cariño, que luego son vendidos a precios irrisorios, volverán a tener otro dueño tarde o temprano y probablemente, en su dilatado y accidentado periplo, un día acaben cubiertos de polvo, con las velas y palos rotos, en el fuego o en el cubo de la basura.
Si nos damos una vuelta por ellas, sobre todo en lo referente al modelismo naval, vemos que hay una gran abundancia de anuncios, que "liquidan" modelos de barcos, perfectamente acabados, a precios ridículos.
Hay mucha morralla entre estos artículos en venta, sobre todo de ese tipo de barcos que se vendían en tiendas donde convivían con gitanas y espadas toledanas.
Hay quien dice, que esos barcos, con leves reminiscencias de los reales, se elaboraban por presos convictos.
Se reconocen a simple vista, hay un denominador común en todos ellos, las vigotas con un hilo pasado sólo por un ojo, los flechastes espaciados adecuadamente sólo para piernas de gigantes, los ojos de buey (cuando existen) colocados como en en Nautilus de Nemo, por debajo de la línea de flotación, e incluso ¡los cañones! disparando al fondo del mar, los palos de sección constante, las velas invariablemente decoradas con la cruz de Santiago y sobre todo, un casco macizo adelgazado en proa y popa.
Igualmente se nombran con chapas de latón que denominan "fragata" a una goleta e incluso a un "velachero".
Pero hay algo más triste y que ahora se ve mucho.
Son esos modelos que alguien (suelen ser los abuelos de los treintañeros actuales) hizo con todo cuidado y esmero, confiando en que el trabajo que durante muchas horas de su jubilación les tuvo entretenidos, se convirtiera en un legado (valioso) para sus futuros descendientes.
Pues al parecer, eso no se valora y se ponen a la venta a precios siempre por debajo de los 200€, seguramente con el fin de "despejar la casa".
El vendedor/a es mayoritariamente de género femenino, no se sabe si por ignorancia del trabajo que lleva hacer una maqueta naval de calidad, o como digo, por considerarlo como un "trasto" inútil, en beneficio de cuadros horribles que cuelgan sin "molestar", (salvo a la vista de algunos) ni ocupar espacio.
Yo mismo, ademas de entretenerme en mis ratos de ocio, cuando hago una maqueta, albergo la esperanza de que cuando ya no exista, alguien me recuerde por medio de la contemplación de alguna de mis maquetas.
Tengo indicios de familiares (jóvenes) que si los tienen expuestos con orgullo en sus casas, pero albergo serias dudas de que otros más cercanos hagan lo mismo, con los que les tengo reservados.
También pinto cuadros, que no son rechazados generalmente como obsequio, más bien al revés, salvo en el caso de una mujer (no cito el parentesco por vergüenza ajena) que rechazó un regalo pictórico mío (sin haberlo visto) con el argumento de que "ya no tenía sitio" para ponerlo.
Supongo que esos modelos regalados con todo cariño, que luego son vendidos a precios irrisorios, volverán a tener otro dueño tarde o temprano y probablemente, en su dilatado y accidentado periplo, un día acaben cubiertos de polvo, con las velas y palos rotos, en el fuego o en el cubo de la basura.