Por fin ha salido un día perfecto para navegar, un poco de brisa y un sol de justicia, después de un invierno bastante malo (aunque no ha acabado) en que el viento, o era muy fuerte para este barco, o era inexistente, o llovía casi todos los fines de semana, aprovechando la mañana, hemos ido toda la familia al parque, lo he metido en el coche y me he ido a un estanque parque a navegarlo.
Tras los pertinentes ajustes y poner vaselina en bocina y tapas de cubierta lo he puesto en el agua. He quitado las anclas para que no se enredara con las escotas por si acaso, un pequeño empujon y ... perfecto, el barco va bastante nivelado y recto, sabía que flotaba porque había hecho pruebas, pero una cosa es la bañera y otra el mundo real.
Por si tenía que mojarme los pies ante un percance (y el agua esta bastante fría aún), lo he botado en un estanque pequeño del parque, no la fuente habitual. De todas formas no quería alejarlo mucho de la orilla así que no he podido maniobrar en exceso. Aún así he observado lo que me esperaba: el timon es pequeño para un velero de radiocontrol. Supongo que con ayuda de las velas podría girar mejor pero lo dicho, hasta el verano no me atrevo a alejarlo mucho.
Al ser la amurada bastante baja, al entrarle algo de viento, se escora y enseguida entra agua por los imbornales, la línea de flotación está perfectamente en su sitio así que supongo que será normal. El peso a lo largo de la quilla hace su función perfectamente, en cuanto maniobra o amaina el viento, vuelve a la vertical.
Tras unos pocos largos me he quedado sin pilas (no lo había previsto), pero al menos por ahora me he quitado la duda de si navegaría o no.