Cervantes el héroe de Lepanto.
Dios quiere y permite que tengamos siempre verdugos que nos castiguen. En efecto, el Uchali se retiró a Modon, que es una isla cerca de Navarín, y, poniendo sus gente en tierra, fortificó la entrada del puerto y permaneció allí sin moverse, hasta que el señor don Juan se dio la vuelta. En ese día fue apresada la galera que se llamaba la Prise de la que era capitán un hijo de ese famoso corsario Barbarroja. La capitana de Nápoles, llamada la loba, la apresó, que estaba conducida por ese rayo de la guerra, el padre de los soldados, el dichoso e invencible capitán don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, y no quiero en absoluto silenciar lo que sucedió en la captura de la prise. Este hijo de barbarroja era tan cruel y trataba tan mal a sus cautivos que, de la misma manera que los que estaban en el remo vieron que la galera la Loba iba a acometerlos, y que los alcanzaba soltaron todos a la vez los remos y se agarraron a su capitán que estaba en el alcazar gritándoles que remaran de prisa, y haciéndolos de banco en banco, desde la popa hasta la proa, le dieron tales dentelladas que, antes de que pasara más allá del mástil, su alma había pasado ya al infierno: dada la gran crueldad conque los trataba y el odio que le tenián.