Durante estos meses de parón, realmente no estado del todo parado. Fueron varios meses de avances continuados y llega un momento en que uno se topa con un problema tácnico importante que unido a cierto cansancio le dice que debe de parar y meditar antes de afrontar la solución. Un momento ideal para detenerse, dejar que madure la idea en el subconciente (los amigos argentinos tienen aqui campo para la discusion) y pasar a hacer un par de barquitos que no tengan nada que ver. Si no se hace así, las posibilidades de quemarse y de equivocarse aumentan exponencialmente.
El problema con el que me tope es el de la faja acorazada. Este barco lleva una faja acorazada cuyo almoahadillado ya estaba hecho. El problema es de qué material hacer esta faja. No es un problema baladí pues es un elemento muy vistoso en este barco, se vé mucho y le da un aporte estético importantisimo.
Creo que los que estais haciendo cruceros protegidos podeis eludir el problema pues estos barcos (hasta donde he podido picotear) tenian una protección acorazada menor e interna, es decir no se extendía como un cinturón sino como un "techo" de la cubierta principal, así que desde el punto de vista estético y desde fuera para desaparecibida..No asi en los acorazado que es una verdadera faja, un cinturon que rodea la flotación del barco.
Las soluciones eran varias y varios niveles:
1 Solventar el problema con pintura. Una pintura de forja o metálica podría quedar razonablemente bien, tanto optando por una composición corrida simulando las planchas de alguna manera o bien haciendo las planchas con un material "amable" (polistireno, madera, celuloide, etc). Desde un primer momento deseché esta opción por considerarla que no estaba a altura de la estética de este modelo que quiero basar en gran medida en la calidad de los materiales.
2 Desechada la opción anterior , me veo abocado a utilizar metal.
Antes de nada un inciso: El problema mayor de estas placas, no es la placa en si, sino el roblonado de las mismas. Estas placas iban fijadas con un número variable de pernos los cuales son estéticamente muy llamativos. El problema no son los pernos los cuales se pueden simular perfectamente con alfileres o clavitos, sino el orificio donde se embuten en la placa. Es decir en cada placa hay que hacer no menos de ocho agujeros donde embutir los pernos (eso siendo generoso y mucho).
Se podría prescindir de los pernos, pero esto empobrecería mucho el modelo.
Así que teniendo en cuenta este requerimiento, barajé, varias posibilidades en metal:
a) Estaño. Se trabaja fácilmente, pero tiene muchos problemas: se confundiría con la obra muerta si no lo pavono, si lo pavono, el tono pavonado en es bueno, no transmite calidad y mucho menos fuerza.
b) Metal amarillo (latón o bronce) el problema es similar. Si no lo pavono, se confunde con la obra viva y, además, el amarillo es inaceptable. Si lo pavono da un tono negro admisible aunque no perfecto, se perfora bien, pero cuesta un tanto darle un pavonado “perfecto”.
c) Hojalata, es la opción estéticamente ideal, de hecho al ser muy férrica es realmente un blindaje “flojito”. Pavona perfectamente y el tono estético es el ideal: “acero del bueno”. Problema: es terriblemente dura y difícil de trabajar y perforar.
d) Zinc. Simplemente no he encontrado.
e) Lata de cerveza. La idea de Javi. Lo he estado probando y tiene luces y sombras.. luces: se acerca bastante al resultado estético de la hojalata y se perfora y corta, con muchísma mas facildad. Sombras : requiere una manipulación laboriosima; hay que cortar la lata, lijar con una extraordinaria minuciosidad el interior para eliminar el barniz y que el pavonado agarre, un resultado aleatorio al pavonado dependiendo del bote, y, sobre todo un problema gravísimo: la chapa sale totalmente curvada de la forma del bote, pasar a una placa recta no es fácil. En definitiva deseché el sistema puesto que el trabajo de elaboración de la chapa es terrible.
Opción ganadora: la terrible hojalata.
Decidida la hojalata se planteaba el problema del corte y del perforado. Hay que cortar un número elevado de placas de un tamaño adecuado a escala, que no baja de doscientas cincuenta. Para cortarlas barajé tres posibilidades:
a) La maquina cortadora plegadora de Luis Quintana, tal vez la solucion ideal , pero en aquella época falló el intento de pedirla.
b) Unas cizallas o tijeras...mucha placa y cuesta sacarlas uniformes.
c) Improvisé: una gran guillotina para papel que además tiene guia laser. He usado este método con un buen resultado.
El problema del perforado fue mas peliagudo. Primero intenté el perforado con minitaladro y eje flexible. Después de dos placas me di cuenta que quermaría tres o cuatro xenox antes de hacer la mitad de las placas. Deseché el perforara...desesperación.
Los metodos de simulado con ruletas etc...olvidaros. Imposible.
Probé métodos de troquelado usando una perforadora que pedí a micromark por LQ, pero los bulones de perforación eran muy grandes y ademas cada placa era una mundo para acertar con los sitios de perforación adecudados.
Adapté la máquina de LQ con un bulón casero para que no perforase, sino que hiciese la fuerza suficiente para simular un perno...funcionaba y estuve a punto de adoptarlo , pero no me acababa de convencer....así que paré el proyecto.
Mientras arbolaba la palomita y hacía el lugre, me surgió la solución: a veces la tienes delante...: la microfresadora usada como taladro de inmersión. Con una broca de 1mm (baratas y sencillas de obtener) y a mano, es posible hacer fácilmente los orificios de las placas a razón de un par de minutos por placa. Asunto resuelto en unas semanas puedo tener todas las placas. Y así estamos.