Como un efecto colateral de mi Húsar, he observado una tendencia general, la cual me llama un poco la atención y es la idea general que se tiene de la decoración de los barcos en el siglo XIX., Ojo, no hablamos de mi Húsar, hablamos en términos generales.
Me parece percibir la idea extendida de que los barcos del siglo XIX no iban decorados o que la decoración era “muy simple”, hecho que no comparto en absoluto.
Los barcos del XIX iban decorados a la manera del XIX, como los del XVIII a la del XVIII, etc..
La decoración de los barcos, historicamente, siguió los avatares de la evolución de los estilos, con sus peculiaridades nacionales y sus peculiaridades suntuarias, con esto último me refiero al tipo de navío general, es decir un barco pequeño modesto del siglo XVII, tendría una decoración inexistente o simplísima, mientras que un representativo mercante grande o un navío de su Majestad ostentaba una explosión barroca...pero esos modestos navios se los ha llevado el tiempo y nos queda tan solo el recuerdo de los dorados barrocos.
Tomando los grandes barcos representativos, los de guerra, la decoración es ya plenamente ostentosa en el XVI (Henry Grace a Dieu) evoluciona hacia un barroco abigarrado (Prince, Sovereing of Seas etc) en el XVII y cuaja, sobre todo en los barcos franceses, en un rococó bellísmo y clásico en el primer tercio del XVIII (Soleil Royal etc), a partir de ahí tenemos un período que tiende al clasicismo de influencia inglesa, en el que las decoraciones se aligeran, en parte por una evolución del gusto y parte por funcionalidad y economía. Así se llega a las últimas décadas del XVIII en las que la decoración tiende a la pobreza, ojo, digo pobreza no simplicidad, en parte explicada por el extraordinario esfuerzo en número de unidades que hacen las grandes potencias. Aun así los barcos siguen estando muy decorados.
Llegamos al XIX y los barcos cambian de morfología radicalmente y el estilo decorativo también, pero se hacen cosas bellísimas, me estoy acordando del Rívolí por ejemplo, la decoración se circunscribe a zonas menores, pero donde se decora la calidad estética y artística de la misma rivaliza en belleza con la de los barcos del primer tercio del XVIII. A lo largo del siglo (que insisto es un siglo muy decorativo, al estilo....decimonónico), estas decoraciones magníficas limitadas a zonas concretas persisten e incluso se enriquecen... y esto hasta el final del siglo y comienzo del XX... y cito a modo de ejemplo las proas y los espejos de popa de acorazados primitivos como la Vitoria o la Numancia o incluso acorazados de fin de siglo como el Hood, etc... En la marina comercial también hay decoraciones muy notables aunque siempre mas discreta (se lo paga uno y no el estado).
En resumen, barco del XIX no es sinónimo de falta de decoración, por el contrario esa decoración es extraordinariamente difícil de hacer en un modelo. Tal vez esta idea nazca de la “moda” modelística actual, se hacen sobre todo modelos del último tercio del XVIII, modelos muy pobres decorativamente hablando, (tal vez por eso están de moda), pero no se hace apenas XIX y lo que se hace del XIX son barcos pequeños y simples, pero no grandes navíos de ahí que el ojo y la mente del modelista actual no enfoca ese lenguaje estético..
Me parece percibir la idea extendida de que los barcos del siglo XIX no iban decorados o que la decoración era “muy simple”, hecho que no comparto en absoluto.
Los barcos del XIX iban decorados a la manera del XIX, como los del XVIII a la del XVIII, etc..
La decoración de los barcos, historicamente, siguió los avatares de la evolución de los estilos, con sus peculiaridades nacionales y sus peculiaridades suntuarias, con esto último me refiero al tipo de navío general, es decir un barco pequeño modesto del siglo XVII, tendría una decoración inexistente o simplísima, mientras que un representativo mercante grande o un navío de su Majestad ostentaba una explosión barroca...pero esos modestos navios se los ha llevado el tiempo y nos queda tan solo el recuerdo de los dorados barrocos.
Tomando los grandes barcos representativos, los de guerra, la decoración es ya plenamente ostentosa en el XVI (Henry Grace a Dieu) evoluciona hacia un barroco abigarrado (Prince, Sovereing of Seas etc) en el XVII y cuaja, sobre todo en los barcos franceses, en un rococó bellísmo y clásico en el primer tercio del XVIII (Soleil Royal etc), a partir de ahí tenemos un período que tiende al clasicismo de influencia inglesa, en el que las decoraciones se aligeran, en parte por una evolución del gusto y parte por funcionalidad y economía. Así se llega a las últimas décadas del XVIII en las que la decoración tiende a la pobreza, ojo, digo pobreza no simplicidad, en parte explicada por el extraordinario esfuerzo en número de unidades que hacen las grandes potencias. Aun así los barcos siguen estando muy decorados.
Llegamos al XIX y los barcos cambian de morfología radicalmente y el estilo decorativo también, pero se hacen cosas bellísimas, me estoy acordando del Rívolí por ejemplo, la decoración se circunscribe a zonas menores, pero donde se decora la calidad estética y artística de la misma rivaliza en belleza con la de los barcos del primer tercio del XVIII. A lo largo del siglo (que insisto es un siglo muy decorativo, al estilo....decimonónico), estas decoraciones magníficas limitadas a zonas concretas persisten e incluso se enriquecen... y esto hasta el final del siglo y comienzo del XX... y cito a modo de ejemplo las proas y los espejos de popa de acorazados primitivos como la Vitoria o la Numancia o incluso acorazados de fin de siglo como el Hood, etc... En la marina comercial también hay decoraciones muy notables aunque siempre mas discreta (se lo paga uno y no el estado).
En resumen, barco del XIX no es sinónimo de falta de decoración, por el contrario esa decoración es extraordinariamente difícil de hacer en un modelo. Tal vez esta idea nazca de la “moda” modelística actual, se hacen sobre todo modelos del último tercio del XVIII, modelos muy pobres decorativamente hablando, (tal vez por eso están de moda), pero no se hace apenas XIX y lo que se hace del XIX son barcos pequeños y simples, pero no grandes navíos de ahí que el ojo y la mente del modelista actual no enfoca ese lenguaje estético..